Las bacterias contradicen a Darwin

Las bacterias contradicen a Darwin

Hace tiempo venimos difundiendo y sosteniendo; ahora la ciencia lo confirma: las bacterias son nuestras mejores maestras. Basta de luchas y conflictos: el futuro pasa por elevar el estado de consciencia y comprender que el poder está en la cooperación. Un reciente estudio de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) publicado en ISME Journal, da cuenta que las bacterias contradicen a Darwin: no sobrevive el más fuerte o el más apto, sino el más cooperativo.

En el citado estudio, descubrieron que las bacterias hacen espacio entre sí y sacrifican propiedades, si ello beneficia a la comunidad bacteriana en su conjunto. Al aislar las bacterias de una pequeña hoja de maíz (donde fueron forzadas a “luchar” por el espacio) los científicos pudieron investigar el modo en que compiten o cooperan para sobrevivir. En lugar de competir, las bacterias dieron espacio a las más débiles, que así pudieron crecer mejor que aisladamente. Veamos los conceptos más importantes de la publicación citada:

“En la mentalidad darwiniana clásica, la competencia domina la escena. Los más aptos sobreviven y superan a los menos aptos. Sin embargo, cuando observamos a los microorganismos, los hallazgos revelan que sobreviven los más cooperativos. Las bacterias llevan nuestra comprensión de la sinergia e inspiración grupal, a un nivel completamente diferente. Inducen atributos en sus vecinos que de otro modo permanecerían latentes. De esta manera, los grupos de bacterias pueden expresar propiedades que no son posibles cuando están solas. Cuando están juntas, pueden, de repente, surgir características totalmente nuevas. Esto obliga a cambiar la visión del estudio de organismos individuales, que está en contraste con lo que sucede en la naturaleza, donde todos los procesos son administrados por consorcios cooperativos de organismos”, explica Søren Johannes Sørensen, responsable del estudio danés.

Sabiendo que las bacterias son los interruptores claves de nuestro Ambiente Corporal, comprenderemos al fin lo reductivo que es pensar en términos de principios activos, nutrientes y suplementos. En los talleres usamos la metáfora del restorán. Imaginemos la despensa abarrotada de alimentos y nosotros sentados en una mesa, esperando por un plato de comida. ¿Qué pasa si no funcionan los cocineros y los mozos? Podemos esperar toda una vida y nos quedaremos muertos de hambre, pese a la despensa colmada.

Esto sirve para que imaginemos a nuestro sistema de bacterias como ese batallón de “cocineros y mozos”, que transforman los ingredientes de la despensa en ricos platos de comida. De la calidad y la eficiencia de ese “personal” depende la calidad y la provisión de nuestras vitaminas, hormonas, ácidos grasos, neurotransmisores, etc. ¿Qué pasaría si en lugar de una buena plantilla de empleados que atienden eficientemente a los clientes, tenemos un personal que piensa solo en ellos? Allí se puede apreciar claramente la diferencia entre un microbioma nativo y fermentativo, y un ecosistema oportunista y parasitario. Esa calidad de “personal” depende de nosotros y nuestras decisiones cotidianas. Por eso nuestro método del Proceso Depurativo y los Seis Andariveles…