Entrevista a Javier Scheibengraf sobre Taller de Agri-bio-cultura

Entrevista a Javier Scheibengraf sobre Taller de Agri-bio-cultura

Los días 28 y 29 de julio, el Ing. Agr. Javier Scheibengraf estará brindando un Taller de Agri-bio-cultura en Villa de Las Rosas, dirigido a productores agropecuarios y familias que posean huertas. En el taller aprenderán técnicas y métodos para producir más y mejores alimentos sobre suelos vivos y sanos. Se planteará el diseño de la finca y la técnica para producir caseramente los propios insumos: fertilizantes, antihongos, activadores del suelo y controladores de insectos.

Javier Scheibengraf, es Ing. Agrónomo y Coordinador Técnico de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT). Se ha especializado en producción agro-ecológica intensiva y técnicas de alta productividad en sistemas locales de fertilidad creciente. La UTT es una organización que reúne a 7.200 familias en todo el país. En el conurbano bonaerense tienen 100 hectáreas en producción, a cargo de 70 familias. Para conocer más sobre quien es Javier Scheibengraf y lo que viene desarrollando con la Agri-bio-cultura, realizamos esta entrevista.

– Contanos como pasaste de la ortodoxia profesional (Ingeniero Agrónomo) a esta interacción con el suelo y las bacterias?
Comencé a vincularme con los suelos vivos y las bacterias profesionalmente en el año 2014 siendo coordinador de Agricultura Familiar del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA-Conurbano) de la mano de un colega cubano que se formó durante el llamado periodo especial y que trajo la experiencia cubana para compartir con grupos de agricultores familiares bolivianos del conurbano bonaerense.
A través de intercambio técnico en el marco de la cooperación internacional, viaje a Cuba y conocí allí experiencia productivas muy impactantes en cuanto al desarrollo del control biológico de plagas que fue usado en los sistemas de producción estatal de alimentos posterior a la caída del Muro de Berlín. Asimismo visite experiencias cooperativas periurbanas de producción altamente intensiva con uso de bioinsumos.
En mi experiencia como ingeniero agrónomo iniciada 22 años atrás, siempre trabajé en el desarrollo rural de áreas desfavorecidas, esto significa que no realicé actividades técnicas vinculadas a la producción de commodities o ganadería intensiva, sino por el contrario trabajé con productores cabriteros de la región del Chaco Americano principalmente (San Luis, Córdoba, Salta, La Rioja) y luego en el desarrollo de políticas públicas del sector como Coordinador Nacional del Programa Social Agropecuario, Coordinador de Transferencia de tecnología de Apropiación Colectiva del INTI, Director de Emergencias Agropecuarias.

– Quienes han sido tus referentes en este nuevo camino?
En primer lugar los campesinos organizados de Argentina, Brasil y Bolivia, porque conocí y trabajé en fincas agroecológicas de distintos países que me inculcaron saberes agronómicos ancestrales o propio de sus culturas y que no se transmiten en las universidades. Asimismo estas experiencias además de los conocimientos propiamente productivos, me permitieron conocer la cultura campesina, la lucha por la tierra y el territorio y por lo tanto la defensa de los bienes naturales, el agua, las semillas y el suelo.
En segundo lugar los colegas con quienes cotidianamente intercambiamos experiencias, saberes, inquietudes como Bernardo Castillo (productor boliviano de 4 has), Víctor Pileta (Ing. Agr. de Cuba), Jairo Restrepo (Ing. Agr. y docente colombiano), Pernielle Christiansen (representante de VitaBiosa en Argentina), David Vázquez (Ing. Agr.). Y en tercer lugar referentes teóricos tales como Ana Primavesi, Fukuoka, Teruo Higa, Christine Kreutzer, Miguel Salcines, John Jeavons y Youngsang Cho, entre otros.

– Como has logrado instalar estos conceptos en la práctica productiva, donde no hay mucho lugar para experimentar y en cambio hay necesidad y presión por resultados rápidos?
En primer lugar se desarrolló una interlocución válida entre un ingeniero agrónomo que deseaba en forma excluyente producir por fuera del paradigma industrial hegemónico y productores con disponibilidad y voluntad para hacerlo.
Además, se dan una concurrencia de factores que permite el arraigo de estos saberes entre los productores, por un lado porque el efecto de la aplicación de bioinsumos produce resultados contundentes y veloces tanto en el control de plagas, el enriquecimiento de los suelos y el desarrollo de las plantas. Por otro lado, los bioinsumos son prácticamente gratuitos ya que pueden elaborarse en gran parte con insumos que se encuentran en los mismos campos.
El otro factor es el intercambio que se fue organizando con los productores agroecológicos que participan en el Consultorio Técnico Popular de la UTT (UTT-COTEPO) en el que me desempeño como coordinador del equipo técnico que está conformado por los mismos productores que capacitan y dan talleres a sus colegas y se relaciona técnicamente con otras instituciones.

– Que referencias productivas (rindes) nos podés brindar de la comparación entre el sistema hortícola convencional y éste que estás difundiendo?
El sistema convencional tiene una producción máxima promedio de 9 kg por m2/año, mientras que nuestro promedio en sistemas sanos arrojaba 12 kg de verdura por m2/año; es una estimación difícil ya que involucra muchos cultivos.
Como patrón general, la productividad aumenta conforme se mejora el suelo, de base y después de dos años hay que esperar al menos un 20% de aumento de la productividad y esto es válido también para los nóveles planteos agroecológicos extensivos que se realizan en provincia de Buenos Aires.

– Además de mayor productividad, se puede hablar de menores costos de producción? Porque habitualmente la producción “alternativa” está calificada como más costosa.
Efectivamente, la disminución de los costos directos de producción son del 40% según hablemos de cultivos de hoja de ciclo corto (espinaca, lechuga, acelga) o hasta el 80% en cultivos de verano (tomate, pimiento, berenjena, pepino) y este ahorro es creciente, ya que el suelo conforme se va regenerando empieza a producir con mayor autonomía, incluso con menos abono.

– Y que se puede evaluar en cuanto a la calidad nutricional superior de una hortaliza biológica respecto a una convencional?
Son notables las diferencias nutricionales a favor de la agricultura orgánica, por ejemplo midiendo hierro se ve en espinaca convencional que es prácticamente nulo (19meq vs 1584meq), tomate (1meq vs 1938meq); en el resto de los cultivos y nutrientes se mantienen las diferencias.
Un suelo hortícola convencional puede tener hasta 6 aradas profundas por año; esto provoca una oxidación de la materia orgánica y de otros nutrientes, que rápidamente se vuelven solubles, aprovechados o no por las plantas, que desaparecen rápidamente del perfil. Posteriormente y sin alternativas el productor empieza a usar fertilizantes químicos solubles NPK (Nitrógeno, Fosforo y Potasio) en forma casi excluyente. Es entonces que no resulta raro obtener verduras desmineralizadas, ya que los suelos también lo están y el único aporte es solo de estos tres nutrientes.

Para el agricultor convencional, los “bichitos” resultan perjudiciales y son algo para “liquidar”. Cuesta introducir este concepto, opuesto, de que las bacterias son esenciales para un ciclo natural y creciente de fertilidad y deben ser cultivadas?
Hongos y bacterias viven en suelos sanos. Es más, mientras más sano es el suelo, mayor cantidad tiene de microorganismos o bichitos. Es sabido que enterrar restos de cosecha mejora el suelo. Lo que no muchos saben es que para que esos restos puedan ser aprovechados por el suelo y las plantas, deben ser atacados por hongos y bacterias. En los campos de soja en siembra directa de muchos años, se va acumulando la materia orgánica en la superficie, ya que por efecto de los químicos, mueren los bichitos del suelo y no queda nadie que se quiera comer esos restos. Y el suelo sigue esperando su alimento…
Es que estos bichitos son muy importantes no solo en la descomposición de la materia orgánica, también en muchas reacciones. Por ejemplo, en la fijación del nitrógeno en forma natural. Todos sabemos que la alfalfa mejora el suelo y lo deja lleno de nitrógeno; lo que muchos ignoran es que no es la planta la que hace este trabajo (aunque colabora y mucho) sino unas bacterias que viven muy en contacto con las raíces de las plantas; de hecho son alimentadas por las plantas mediante un exudado que contiene glucosa y allí las bacterias se reproducen y acercan nitrógeno a las raíces. Todas estas relaciones son de mutuo beneficio entre plantas y microorganismos.
¿Y por qué las bacterias deben ser cultivadas? Porque hay que revitalizar los suelos y aumentar la velocidad de los ciclos de los nutrientes, ya que en la agricultura sacamos muchos nutrientes y a gran velocidad. Para reponerlos debemos acercar a nuestros “socios bichitos” para que nos ayuden en el trabajo.

Cuál es el mensaje en esta línea de abordaje, sobre el rol de las llamadas “plagas” y su control natural?
También hay insectos muy útiles, que se comen o parasitan a los bichos que nosotros no queremos en nuestro cultivo. Muchas veces sin aplicar ningún plaguicida, vemos como la plaga declina sola; es por estos verdaderos controladores naturales que se ocupan golosamente de resolver nuestro problema. Estos insectos benéficos están en el ambiente vivo. Son otros socios invaluables, que muchos productores, cuando aplican veneno para matar a los insectos plaga, también matan a los que nos garantizan lograr el equilibrio

– Si bien esto es ideal implementarlo en una nueva explotación, es factible la introducción rápida del cambio en fincas que deben seguir produciendo mes a mes? O se necesita un periodo de transición?
No se requiere periodo de transición, se puede comenzar en cualquier momento, idealmente conviene empezar desde la preparación del suelo para asegurarnos una buena fertilidad del cultivo en el arranque.

– En la visión tradicional, se piensa en términos de empobrecimiento o agotamiento del suelo, a causa de la “extracción” de nutrientes que genera la producción continua. Y por eso se habla de fertilizantes. ¿Cómo opera eso en este contexto de Agri-Bio-Cultura?
La agri-bio-cultura o simplemente agricultura orgánica o biológica, basa su funcionamiento en el paradigma del SUELO VIVO, esto significa que se imita el funcionamiento del suelo natural, que se enriquece con mayor diversidad y cantidad de microorganismos, minerales y materia orgánica, para potenciar su funcionamiento y evitar el empobrecimiento.

– Ante la propuesta de producir los propios insumos (fertilizantes, controladores de hongos e insectos, etc.), el productor necesita conocimientos tecnológicos previos para llevar adelante la producción de los mismos?
No, para nada. La información que se brinda en el curso es suficiente, fácil y apropiable, para que cualquier pequeño productor ponga en marcha su propia producción de insumos.

– Hay percepción en el consumidor actual para valorar el diferencial entre la verdura convencional y la biológica?
La demanda de estos productos es creciente y sostenida. Remite a la verdura que hacían los abuelos. Trasciende las clases sociales. La buscan los enfermos, las mujeres que quieren alimentarse bien en los embarazos, para los recién nacidos que comienzan con ingestas solidas de vegetales. Se buscan para la niñez o la vejez, para deportistas y todas aquellas personas que comienzan a concientizarse sobre la importancia de dietas saludables y sobre los problemas de la contaminación ambiental, producto del uso indiscriminado y no controlado de químicos.

– Las hortalizas orgánicas estimulan un modelo de comercialización más directo y con menos intermediación?
Exactamente, este valor diferente abre posibilidades de comercialización. Aparecen ferias y ventas directas que permiten rápidamente a mucha gente integrarse al sistema a través de la comercialización de verduras. Genera empleo aguas arriba (autoproducción de insumos) y aguas debajo de la producción (mediante la comercialización barrial). La construcción de canales amplios de venta, es una tarea aún pendiente, con una demanda creciente y una oferta siempre carente.

– Con el taller de dos días que darás en Villa de Las Rosas, el productor queda suficientemente capacitado y con los conocimientos para implementar los cambios en su finca actual?
Sí, y en forma inmediata, ya que el curso permite aprender/haciendo (se aprende mientras se hace). De esta manera se fijan mejor los conocimientos y se evacuan las dudas. Además les damos el apoyo a través de cartillas técnicas impresas.